sábado, 12 de abril de 2014

A mis 37

Otro año más, en mi país, Venezuela, en estos tiempos eso se agradece.

Los valores los hemos ido dejando en el camino de una división sembrada que acumula 15 años, cuanto daño hace el resentimiento, la falta de solidaridad, respeto, tolerancia.

En estos días quienes me rodean y acumulan mi edad, pocos años menos o más, invierten tiempo en una decisión importante: nos quedamos o nos vamos.

Esta mañana escuchaba al padre de Luis Daniel Gómez, otro joven venezolano asesinado hace una semana cuando se encontraba montando bicicleta. El papá decía que su hijo era una persona que no guardaba rencor hacia nadie, esposo, hermano, hijo y más importante padre de familia.

Hoy también se cumplen dos meses de las protestas pacíficas, que debido a un mal manejo de la situación por parte del gobierno, ha dejado un lamentable saldo de 41 personas fallecidas.

En medio de todo esto yo cumplo años y me pregunto si vale la pena quedarse o llegó el momento de partir, por nuestros hijos.

La respuesta ya me ha llegado por tres vías, esta frase que me llegó hace poco es la primera de ellas:

"Se puede abandonar a una patria dichosa y triunfante. Pero amenazada, destrozada y oprimida no se le deja nunca; se le salva o se muere por ella. Maximilien Robespierre" 

La segunda es que como le digo o veo a los ojos a los hijos, hermanos, padres,
esposos y esposas de los caídos, los presos políticos y a los estudiantes que apuestan por el país que yo decidí irme.

La tercera es que hacen quienes no tienen la posibilidad, como yo, de irse, ellos a los que tanto les hemos pedido que se unan a la protesta, que sufren más que uno los problemas, sus propios problemas. Les digo que como vi que se ponía la cosa difícil, decidí irme y que espero que logren resolver ellos lo que nos corresponde a tantos, a todos.

No pretendo con esto hacer juramentos o pactos de sangre, pero si ganar tiempo para darle la oportunidad de resurgir a un país que me regalo a los 3 años la libertad, con sus virtudes y defectos. Un país que nos recibió con los brazos abiertos, que no dudo ni un momento en brindar oportunidades, inspirar y hacer realidad muchos de mis sueños.

En este punto estoy, con uno de mis mayores sueños, que quienes estén afuera vuelvan y quienes estamos aquí nos quedemos. 

Le dedico esto a mis padres, a mis hijos y esposa. 





martes, 8 de abril de 2014

Se negocia o no se negocia

Creo importante tratar de entender lo que se ha vivido el día de hoy, desde mi perspectiva, en twitter, con respecto a la posibilidad de negociar o no entre el Gobierno de Venezuela y representantes de la oposición.

Dos posiciones sobre un proceso de negociación en Venezuela, producto de las protestas pacíficas presentes a nivel nacional desde el pasado 12 de febrero de 2014:

1.- No debe haber negociación hasta que el gobierno demuestre gestos como: liberación de los estudiantes y presos políticos, desarme de los grupos paramilitares y otras exigencias.

2.- Hay posibilidades de negociar pero con una agenda clara, y entendiendo por qué y para qué.

Hoy algunos miembros de la Unidad Democrática, por intermediación de cancilleres de la Unasur, se reunieron con algunos representantes del gobierno,
para establecer justamente los términos de lo que debe ser ese proceso de negociación. 

En mi opinión el problema no es sentarse o no a dialogar, es bajo qué condiciones y agenda lo haces y qué se busca con el mismo.

Creo que no estamos viendo ahora que el que haya dos visiones distintas de cómo debe ser manejada la situación, ayuda más a la causa. 

Quienes consideran que no se puede negociar, al mismo tiempo están de acuerdo con que se mantenga la protesta y esto a su vez ayuda a que el gobierno este más dispuesto a ceder y sentarse. 

No es lo mismo sentarse a negociar con una ventana que da a un jardín, que hacerlo con alguien trancando la calle que se ve desde la misma ventana.

Es decir, si se logra que ambas posturas estén alineadas, la ganancia es mayor.  Quienes se sientan a negociar, deben de estar claros de los puntos que debe cumplir el gobierno, las exigencias de los estudiantes, mientras las protestas se mantienen en la calle los incentivos para lograr acuerdos son mayores.

Si los estudiantes no están sentados en esta negociación, es por decisión propia, pero estoy seguro que más pronto que tarde deben estar allí. 

Sería muy ingenuo pensar que el proceso de negociación pretenda apagar la protesta pacífica, porque la protesta es liderada por los estudiantes, y aunque algunos tienen claras relaciones partidistas, la lucha está realmente ya fuera del control político y son muchos más los agentes libres o sin vinculación política.

La realidad es que las protestas se mantienen todavía, porque quienes la apoyan y promueven, estudiantes, algunos políticos y parte de la sociedad civil, no ven que el gobierno resuelva los puntos que han sido planteados.

Por ultimo les dejo cuatro de los mejores mensajes que he leído hoy en twitter:

@danmont: Imagínense que el Foro Penal dijera: No vale este poder judicial parcializado no nos dejara ganar una, no hagamos nada.

@rapinango: Quienes dicen que ambas partes deben ceder algo que por favor digan qué puede ceder la oposición.

@laureanomar: Entiendo el escepticismo, pero este era un paso necesario.

@amoleiro: Totalmente ociosa la discusión: se camina y se masca chiclet. Se encara al poder político sin abandonar la calle.

Dashiell López 

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