martes, 23 de septiembre de 2014

Dedicado a los Tomases


Sebastián, nuestro hijo mayor de cinco años, acaba de comenzar clases en un colegio nuevo, con un idioma distinto. 

En su primer día, con sus padres más nerviosos que él, lo dejamos, pendientes del teléfono y orgullosos de su actitud.

Al buscarlos nos habló de Tomás, un amiguito nuevo que le ayudó con todas las traducciones, mientras se familiariza con el nuevo idioma.

Tomás es de esas personas que hacen que los cambios tengan el menor impacto posible, que hacen del viaje un camino para disfrutar. Cuando he comenzado nuevos trabajos, o la aventura de correr, siempre he tenido a "Tomases" que me han tomado de la mano. 

Al segundo día de clases, Sebastián llegó diciendo algo que nos dejó muy preocupados: "hoy me pelié con Tomás".

Al tercer día, la calma volvió a nosotros, en palabras de Sebas: "ya volví a ser amigo de Tomás". 

En una reunión de madres, nos enteramos que Tomás es el angel de la guarda de Sebas, siempre explicando a los demás que el habla español y haciendo la correspondiente traducción. 

Todavía no conozco a Tomás, pero le estoy muy agradecido por todo lo que ha hecho. Le debo un regalo. 

A Tomás y al resto de aquellas personas que nos dan la bienvenida, hacen el respectivo y necesario acompañamiento y están dispuestos a colaborar en todo. 

sábado, 20 de septiembre de 2014

Nos botaron

Ahora que a uno le toca, dentro de las mejores condiciones posibles que se pueden tener, emigrar, para mi queda claro que los venezolanos no se van de su país, los botan. Al igual que les pasó en su momento a los cubanos.

Los botan cuando sus sueños se ven truncados porque el salario no les alcanza.

Los botan cuando al comparar, prefieren pasar trabajo haciendo lo que sea en otro pais, que como ingeniero, abogado o médico en su tierra. Incluso tomando a veces la dura decisión de estar ilegales.

Los botan cuando ya suele ser incómodo solamente ir de la casa al trabajo y del trabajo a la casa. Cuando se cansan de sentirse perseguidos o con miedo. 

Los botan cuando se dan cuenta de que hay que ir a cinco supermercados para conseguir y comprar, al precio que sea, lo que haya.

Los botan cuando ven a un Leopoldo López ya con 7 meses preso. Si eso le tocó a él, que quedará para los demás. Y no me refiero solamente a la injusta decisión de un gobierno que controla todos los poderes, sino también al poco apoyo que recibió Leopoldo de quienes dicen adversar al gobierno. 

Los botan cuando la decisión de la mayoría que enfrenta al gobierno es esperar a que se caiga solo, el milagro. 

Es muy sencillo decirlo en estas líneas, pero debo admitir que respeto a cualquiera que adverse al gobierno. Y que me duele muchísimo hablar mal, NO de un país, sino de la situación en la que está su gente, su pueblo. 

Nosotros no nos fuimos, nos botaron de
forma muy inteligente e indirecta. 



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